Estamos asistiendo a un cambio en la economía global, las bolsas y diferentes monedas caen, es difícil hablar de bienes estables. Quizá sea el momento, de replantear la inversión en obras de arte. Si nos remitimos a los grandes remates, podemos ver que el valor de las obras de arte es estable y no cae, por el contrario, una obra es única e irrepetible y eso hace que su valor sea cada vez mayor, quién podría volver a pintar el Guernica, o el Entierro del Conde de Orgaz?. Debemos buscar a nuestros propios pintores, aquellos que serán irrepetibles. Para poder atesorarlos y ponerlos a resguardo, para mostrar a generaciones futuras, esa Historia que no se cuenta con palabras, la que solo las imágenes pueden contar y que como las llamaba Malraux, son las Voces del Silencio, la única Historia posible y real a través del tiempo. Comencemos la búsqueda.
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